Pueblos y especies ganan con protección al medio ambiente





El amarillamiento letal acabó con el coco en la península de Yucatán. Desde entonces, ejidatarios de la región han buscado la mejor manera de seguir viviendo de la tierra, con otras actividades productivas. Fenómenos climáticos, como la falta de lluvias, han impedido actividades como la ganadería en la zona.

Marco Novelo, director de una de las Unidades de Manejo Ambiental (UMA) que se encuentran en Campeche, dice que "las condiciones estaban dadas". Él, junto a técnicos ambientalistas, comenzaron hace 10 años en el negocio de la reproducción y venta del cocodrilo moreletii con 150 ejemplares. Hoy cuentan 6 mil 200, además, en las próximas semanas realizarán su primera exportación: 142 pieles de alta calidad para Francia.

"Y para finales de este año, estimamos estar en condiciones de exportar 400 pieles más", comenta Novelo. Con una inversión inicial del gobierno federal y el Programa para las Naciones Unidas, en la granja se siguen los procesos convencionales de cría de cocodrilo.

En los acuaterrarios de reproducción se recogen los huevos en los meses de mayo y junio. Los huevos de cocodrilo se incuban durante 45 días y una vez que las crías nacen se mueven a las casetas de crecimiento. Aquí viven sus dos primeros años de vida y después son cambiados a encierros individuales.

En los encierros viven sólo cuatro años, así se evita que la piel se dañe en peleas o rasguños y comprometa la calidad de exportación. La UMA cuenta también con un rastro, donde el cocodrilo es sacrificado, su piel se cubre de sal y espera su venta.

Las pieles se comercializan al exterior, para un mercado que necesita la piel para la elaboración de bolsas y carteras, y la carne y aceite, de manera nacional. Juan Carlos Cremieux Grimaldi, responsable técnico de la UMA, asegura que en Europa, el centímetro del piel de moreletti -en perfecto estado- se cobra de siete a 10 dólares. "Con la exportación de las pieles se pueden tener ganancias hasta de cuatro o cinco millones de pesos".

Explica que este tipo de granja necesita 800 mil pesos anuales para mantenimiento y se ha logrado, en los últimos años, "sacar los costos, por lo que en los últimos dos años ya pudimos comprar infraestructura".

Cremieux Grimaldi dice que esto es un proyecto de largo plazo y que se necesita inversión y paciencia. "No puede haber muchas granjas como esta en el país, a lo máximo, cuatro o cinco", refiere el responsable técnico de UMA.

Incluir su carne en alimentación nacional

Tanto la carne y el aceite de cocodrilo son consumos habituales en la región. Sin embargo, a través de estas granjas de ciclo cerrado, que están obligadas a no tomar nada del medio silvestre, se intenta que el moreletii se incluya en la alimentación nacional.

"Las cantinas de México, en vez de probar la tradicional tostada de camarón, podrían abrirse a carnes exóticas de monte. Un sabor que lleva muchos años de consumo local, pero queremos llevar el sabor rural a las ciudades", comentó el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Rafael Elvira Quesada.

Para el funcionario federal, la política pública ambiental en este último periodo del sexenio es impulsar este tipo de espacios, para demostrar que no todo es cría de ganado.

Durante una visita a la UMA, Elvira Quesada comentó que -a nivel nacional- se han invertido 225 millones de pesos, 159 de ellos para apoyo en el sur y sureste.

18/02/2012 - 17:05:06

Por: Redacción







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