Sin duda somos diferentes, pero la división y la discriminación no son correctas: Malala
México recibió a Malala Yousafzai con gran entusiasmo en el Tecnológico de Monterrey, cuyo mensaje esperaban con ansias debido al gran ejemplo que representa para el mundo, ya que, a sus escasos 20 años, la joven activista ha marcado una notable diferencia.
“Los amo”, esas fueron las palabras con las que saludó a los mexicanos la chica paquistaní, quien tenía muchas ganas de expresar su sentir respecto a la situación que se vive en México en materia educativa y de igualdad de oportunidades.
“La educación durante al menos doce años es el derecho básico de todo niño que todo los gobiernos en el mundo deberían de dar. Los beneficios podrían ser incontables, especialmente para las niñas, ya que esto (la educación) le da a una mujer valor para defender sus propios derechos”.
Malala habla desde un punto de vista personal al haber experimentado la discriminación cuando era pequeña e intentó acudir a la escuela para recibir educación, ya que el régimen Talibán no permitía a las mujeres tener este tipo de oportunidades y, lamentablemente, muchas ni siquiera saben que la equidad es algo que debería ejercerse diariamente.
Gracias a la motivación que recibió por parte de sus padres, en 2009 inició su propio blog en el que compartía lo que significaba para ella el vivir bajo este régimen tan opresor y limitante; con todas estas vivencias, fue reconocida a nivel mundial y obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2014, al tener 17 años.
Ella estuvo a punto de morir a los 15 años como víctima de un ataque Talibán pero esto lo tomó como una gran lección y para tener aún más claro que estaba destinada a buscar lo mejor para otros, lo ha tomado desde entonces como el gran desafío de su vida.
“Hasta hace unos años esto no era posible, pero ahora podemos hacer campañas, solicitudes (…), la tecnología tiene un gran potencial y los jóvenes pueden estar más involucrados y hacer cambios positivos en la política de México y de todo el mundo. Deben darse cuenta que de involucrarse de verdad importa y deben atreverse a hacerlo”, explicó a los jóvenes mexicanos.
“Trataron de silenciarme pero fallaron, no funcionó. Yo sé que la muerte también me apoyó en esta causa con la educación. Comencé a viajar por Nigeria, Jordania, Líbano, Irak y algunos campos de refugiados, Irak. Me convertí en mensajera de paz de la ONU y en el Fondo Malala he podido dar este apoyo”.
Asimismo añadió que “tenemos que luchar para que las niñas puedan ir a la escuela, hay que evitar el trabajo infantil y la violencia (…) debemos garantizar el derecho de la mujer a decidir y que no sea impuesto por sociedad o los hombres en el nombre de una religión o una cultura (…) y hacer ver a los gobiernos de las ventajas de que todos los niños vayan a la escuela al menos 12 años. Tenemos un gran desafío en las próximas dos décadas”.
Respecto a su opinión del muro fronterizo que desea crear Donald Trump entre Estados Unidos y México, ella destacó:
“Siempre creo en el amor, en la armonía, en vivir juntos. Cuando veo el mapamuni me cuestiono la división y el odio en nombre de la religión, la nacionalidad o la raza. Sin duda somos diferentes, pero la división y la discriminación no son correctas, debemos seguir nuestras costumbres, pero el odio que existe es inaceptable y daña mucho a los individuos, daña el corazón de las personas porque no podemos vivir una vida plena”.
Fuente: Aristegui Noticias
