Opinión

Cruda post electoral

Cruda post electoral

 

Por: Estrellita Fuentes Nava

 

Estamos a tan sólo cuatro días del muy esperado 1º de julio, y al día de hoy ninguna de las casas encuestadoras, a pesar de las tendencias al parecer muy marcadas, podría garantizar el éxito absoluto para cualquier candidato. El futuro de México está hoy en manos de los ciudadanos, y dependerá de su buen juicio o ausencia de éste lo que determine el rumbo del país para los próximos años.

Es interesante imaginarse con lo que nos amaneceremos el lunes 2 de julio: las oficinas de campaña vacías, la prensa saturada de las noticias de quiénes resultaron ganadores; los funcionarios electorales desvelados y contabilizando votos y actas, pero los partidos políticos tradicionales, regresarán a su día a día con la cruda de las coaliciones. Sobre estos últimos también seguramente atravesarán por episodios de reclamaciones entre sí, la incógnita de cómo encontrar un nuevo rumbo; se derrumbarán y emergerán liderazgos, y además tratarán de encontrar su cotidianeidad en un contexto mucho muy distinto al que estaban acostumbrados, ya nunca nada volverá a ser igual. Algunos políticos tratarán de capitalizar los retazos de lo que quede de esta carnicería que fue el 2018.

En lo personal tengo dos hipótesis con respecto al panorama post electoral: una es que México se convertirá en un mosaico multipartidista, en los que el poder se repartirá por regiones, estados, localidades, pero ya muy distante de la unicidad. Ello nos implicará forzosamente el gran reto de cómo construir acuerdos y aprender a vivir en la pluralidad. Veremos estados y ciudades priistas, panistas o perredistas, y los congresos igual de moteados. La otra es que muy seguramente los partidos tradicionales se verán muy menguados, iniciando la era de su extinción, y el advenimiento de la los partidos recientes: MORENA, Movimiento Ciudadano, Encuentro Social, y hasta el Verde Ecologista de México. Muy difícilmente el PRI por ejemplo podría recuperar la Presidencia del país, por lo menos en un horizonte de pocos años.

Y con esa sacudida se tendrán que desempolvar los idearios políticos de los partidos, y responder más hacia los nuevos contextos, los nuevos tiempos. También la transparencia y la agenda de lo ciudadano llegaron aquí para quedarse. Las formas de hacer política también se renovarán: tendrá que prevalecer el diálogo, el encuentro, el respeto, la flexibilidad, lo fresco, lo poco acartonado. Y con todo ello el culto a la imagen del político se seguirá diluyendo, dando paso a los administradores de nuestro patrimonio común y que es de todos, a quienes les exigiremos cada vez mejores cuentas y resultados.

Los políticos a la antigüita quedarán para los cafés y los libros de historia; para la foto del recuerdo, y para el saludo respetuoso en la calle cuando se les juzgue bien por sus obras.

Estamos ante un parteaguas del sistema político mexicano, e independientemente de quien cante victoria el 2 de julio, serán nuevos tiempos, nuevas las formas…

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