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SirenoBlues escribe: Narvarte pesadilla de Sergio Loo

SirenoBlues escribe: Narvarte pesadilla de Sergio Loo

Que comience el viaje. El barco está por zarpar ¡Leven anclas! En este espacio se hablará de literatura de todo tipo, así nomás por puro gusto y por amor navegante a la lectura. Este barco es antiguo: madera vieja, botellas de ron vacías, olor acidito de marisco, bloqueador solar, trajes de baño, pata de palo y muchos, muchos libros preciosos. Los tripulantes son los argonautas de la literatura ya cansados, viejos; pero con la pluma, la tinta y el pergamino más que listos.

Mi nombre suele ser el que mis padres me impusieron (Erik Moya) o quizá pueda autonombrarme y firmar como SirenoBlues; porque los sirenos sí existen, al menos en esta columna y no hay puntos a discusión. Pude escoger otros nombres más icónicos y apegados a la historia de la literatura como Almirante Benbow, El conde de Montecristo, El Panta, La Hispaniola, El Nautilis, Garfio, Moby Dick, Ismael, Jonh Silver “El largo” o cualquier nombre escrito en el pasado y en las aguas de un mar feroz por cualquier capitán poderoso como Robert Louis Stevenson. Pero no, Sireno Blues escribe en un barco ebrio de aguas tranquilas y delirantes a la espera de la inanición en altamar con el mareo de leer dentro del camarote.

Con este primer inicio (pedante, por cierto) y con las expectativas de poder publicar una reseña de libro cada semana, tomo pues el tintero y mi sonrisa de crustáceo para hacerles la entrega de la primera novela que voy a detallar a continuación:

El protagonista ha muerto. Qué pena. Hablemos entonces del paisaje; es apenas el tercer párrafo de la novela y Loo se presenta con su dinamismo característico y con su tono de querer burlarse de los parámetros de la literatura “seria”. El autor juega todo el tiempo con las voces del narrador y del protagonista homónimo: Sergio; que escribe una novela y que tiene cáncer – como la misma enfermedad de Loo en aquel entonces cuando escribía este libro -.

Sergio, el personaje, es un marginado. La mayor parte de los personajes de la historia lo quieren por el morbo que causan sus genitales de gran tamaño. Sergio es un deforme, un monstruo. Un condenado a llevar una vida de tragedia dolorosa pero teñida fuertemente de ironía y de humor negro. Sergio, el autor, tenía esa habilidad: llevarte de lo superficial a lo profundo, de la lágrima secándose en tu rostro a la risa espontánea.

Narvarte pesadilla está infectada de intertextualidad, autorreferencias y metaficciones que solo se pueden captar si se conocen películas de como Rosemary’s baby y la última etapa de la vida del autor. Todo lo que se plasmó en estas páginas es voluminoso y grotesco (literal). Los temas recurrentes de Loo se hacen presentes: el tema de la muerte, el suicidio, la enfermedad, la familia hostil y el cuerpo como instrumento de supervivencia, pero al mismo tiempo, el que lo lleva a la tragedia. Temas referidos en su último libro póstumo de poesía Operación al cuerpo enfermo.

¿Si Sergio, el personaje, no tuviera una deformidad en la entrepierna estuviera condenado al abandono, ser considerado objeto de placer bizarro o pieza de arte abstracta? No, el cuerpo amorfo y enfermo es el detonante de esta pieza novelística. El cuerpo es el vehículo que transporta al personaje a realizar todo tipo de actos sacados de las películas de horror y serie B.

La idea misteriosa de cómo fue concebido por “culera” (su madre) hace desprender la razón justificada de no quererlo y abandonarlo en la adolescencia; así el autor da pie al asomo del tema de la familia siniestra. Escribir temas familiares suele estar plagados de clichés, sin embargo a Sergio no le importa, presenta un desmoronamiento familiar que cala, mientras más exagerado se presenta la situación suele ser más apegada a la realidad.

La estructura circular es el vaivén justo que se necesita para comprender que los problemas familiares son casi imposibles de superar, ni con la muerte existe la posible solución de alivio. “Los tropiesos” y cambios de voces narrativas aluden a la inestabilidad propia de todos sus personajes.

Visualmente hablando, y por línea editorial, Sergio hace uso de tipografía de distintos tamaños y gráficos que me hacen recordar a su Guía Roji del año 2012. Esta novela ganó en 2013 la convocatoria para la publicación de la editorial Moho, pero fue hasta cuatro años después que saldría a las librerías. Lamentablemente Sergio muere en 2014 por sarcoma en una de sus piernas.

Esta es el segunda novela y último libro publicado de Sergio Loo que me faltaba por leer y, sin duda, refuerza lo que mucho ya se ha dicho: Sergio representa un antes y un después en la literatura joven mexicana.

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